La Conferencia Episcopal Peruana mira con preocupación los últimos acontecimientos en diferentes partes del país como consecuencia de la larga crisis que afecta al sector agrícola de nuestro país. Entendemos que existen reclamos legítimos por parte de la población trabajadora, pero no debemos permitir ni avalar que se promueva la violencia y el irrespeto a los derechos de las personas y de las empresas. Estamos convencidos que el diálogo constituye el único camino para solucionar los problemas que puedan existir. Por ello, pedimos a todas las partes, trabajadores, empresarios y representantes del Estado, a promover los espacios y decisiones necesarios para llegar a un acuerdo que ponga fin al caos, pero también a las diversas formas de explotación laboral. Urge que el Congreso de la República, revise cuidadosamente el marco normativo laboral agrario, con la finalidad de desarrollar una legislación que permita